Quiero ser sumiller

 

Montecillo Crianza de Tienda Osborne

Montecillo Crianza de Tienda Osborne

La figura del sumiller se ha instalado como uno de los principales actores en el éxito del negocio gastronómico y ha pasado a ser una figura clave en el mundo de la restauración, dando prestigio a los restaurantes y cadenas que apuestan por estos profesionales. Su labor fundamental es lo que se conoce como maridaje, orientar al cliente en el consumo del vino ideal para el plato escogido.

Una clave de éxito

Identificar a uno es fácil, solo debemos fijarnos en quien lleve un delantal negro de cuero y algo colgado al cuello con la forma de unas llaves. Estos son los símbolos que manda la tradición, y tienen su explicación, pues las llaves simbolizan la posesión que antiguamente ejercían los sumulleres de las llaves de la bodega o del almacén donde se guardaban los vinos y otras bebidas.

El delantal de cuero evitaba el roce de las barricas y las manchas de vino cuando estos descargaban los toneles de los carros y los llevaban hasta la bodega. Esta vestimenta es la clásica y a veces es optativa en los restaurantes, pero si se trata de un concurso de sumilleres es de obligada utilización.

¿Cómo se forma un especialista en vinos?

La palabra sumiller tiene origen francés (sommelier) y es precisamente ahí donde comenzaron a impartirse enseñanzas para serlo. No hace tantos años, para recibir una buena formación era imprescindible hacerlo en el país galo pero con el paso del tiempo, los centros donde poder formarse se han expandido internacionalmente e incluso en España resulta fácil encontrar varios de calidad.

Es importante fijarse si estos estudios conllevan un reconocimiento internacional, pues no todos lo hacen, y muchos son sin más cursos sencillos de iniciación. Una buena formación incluirá unos estudios completos que vayan más allá de la pura enología, contemplando también otras materias como la ampelografía (estudio de la vid y el viñedo), la crianza de vinos, o hasta los aspectos legales vinculados con las diferentes denominaciones de origen, además de dominar diferentes idiomas, entre ellos, el francés, conocida comúnmente como “lengua del vino”.

Ante la infinidad de vinos existentes, resulta una gran ayuda alguien que te aconseje cuál nos conviene más en cada momento. Por ejemplo, para acompañar al pescado, aunque también dependerá de qué tipo , se suele considerar el vino blanco, y para el jamón ibérico un rico tinto. Ahora, de cara a Navidad, elige el mejor vino para acompañar un buen surtido de ibéricos y si es necesario, pregunta a un profesional.

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