Marta Montoto

Este fragmento de “Les enfants terribles” de Jean Cocteau supone el punto de partida de esta colección marcada por la evolución de unos personajes enfrentados con el drama del abandono del mundo infantil y su adaptación al mundo de los adultos. Se resisten a abandonar los privilegios de la infancia, se resisten a abandonar su marginalidad, lo que sucedería si se incorporasen al reino de la colectividad. Los niños concentran todas sus energías en jugar, dejándose llevar por el placer y el deseo y evitando la asunción de responsabilidades. Dentro de su concepción hedonista de la vida, las propias normas que elos mismos inventan no están sino orientadas a un mayr provecho de ese placer.

En su trabajo trata de transmitir esa ingenuidad de la que hacen gala los personajes: una ingenuidad que llega a ser cruel, pero que define, en última instancia, el porqué de sus actos y de su fatídico final. Atrapados en un sueño del que no quieren o no puden despertar, eligen la muerte como única solución viable ante su imposibilidad de despertar al mundo real, al mundo de las responsabilidades adultas

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