Dentro del sueño de Britney Spears

En el libro se retrata fuera de rumores y chismes, la verdadera y triste historia de la estrella del pop. Desde su infancia sumida en la pobreza, hasta su paso por el estado de “locura” (en el que se podrá comprobar en el libro que no fue tal), llegando a su resurgir.

Que Britney Spears es siempre noticia nadie lo duda; para bien o para mal, la cantante está constantemente en el punto de mira de los medios internacionales, lo que ha hecho que todo el que tiene alrededor haya querido lucrarse con su trabajo o sus desgracias.

Un ejemplo claro lo tenemos en sus padres (ella se ha enriquecido todos estos años a su costa y Jaime Spears lo está haciendo ahora teniendo el control de todos sus bienes). Otro de los grandes beneficiarios de su fortuna es su ex marido, Kevin Federline, que percibe una pensión de 12.700 dólares, a parte de 2.850 euros a la semana por “dejarla” llevar a los niños de gira.

Una infancia triste

Envidiada por muchos y muchas, la princesa de pop tubo una de las infancias más tristes que ha podido tener una celebritie.

En el libro Dennis cuenta que Spears pasos sus años de niñez viviendo en una caravana con sus padres y aguantando las continuos peleas de estos. Pero lo más lamentable no era esta situación, sino que tenían que sobrevivir en ocasiones comiendo lo que su padre Jaime conseguía cazar (eso cuando no estaba en estado de embriaguez).

Para lograr un sustento, obligaron a la joven a presentarse al “club Disney” con 11 años, con tan buena suerte que consiguió el trabajo, convirtiéndose desde ese momento en el único sustento familiar (con la consecuente presión añadida).

Adolescencia a base de prozac

Su madre aseguraba que la caída de su hija en 2008 vino de las drogas que ésta comenzó a consumir con tan sólo 14 años (lo que parecía no importarle mucho mientras llenara de dólares sus bolsillos).

Pero Steve Dennis en el libro saca a la luz otra causa, el consumo de prozac que Britney tubo que empezar a tomar con tan sólo 18 años debido a los ataque de ansiedad que sufría.

El consumo de este tranquilizante como si fueran caramelos se unió al de las drogas y la bebida antes de salir a escena y cuando salía con “sus amigos” por las noches.

Llegó la reflexión

Cuando la joven cantante decidió raparse el pelo, no fue causa de que tocara fondo como nos hicieron creer su madre y su agente, sino que por primera vez en su vida se paró a reflexionar y decidió destruir la imagen por la que se estaban enriqueciendo todos a su alrededor.

Britney sólo les dijo: ¿Y ahora qué van a hacer con la estrella del pop?

La nueva Britney

Tras pasar una época donde pensó en sí misma y sus hijos, volvió al trabajo, pero esta vez con el objetivo de disfrutar de él. Dejó las malas compañías, se arrepintió de sus elecciones del pasado y se enfrentó a su madre.

Ahora la joven trata de luchar por recuperar el control de su vida y a sus hijos, que tienen respectivamente Jaime Spears y Kevin Federline.

Su nuevo disco es un mensaje hacia aquellos que la han hecho sufrir (“womanizer” es un mensaje a su marido) y sobre lo que ha vivido.

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