Cáncer de mama, ¿cuales son las señales más claras?

Screenshot de elmundo.es

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Existen tumores benignos que aparecen por formaciones fibroquísticas, sin embargo, siempre es bueno saber en qué consiste esta enfermedad, sea su aparición maligna o benigna, para un posible examen o auto detección.

Cómo detectarlo

La mejor manera para prevenir el cáncer de mama es la autoexploración. El dolor no es uno de los síntomas de esta enfermedad y si no exploramos de manera táctil es más difícil que notemos algún indicio de ello. El primer signo es un bulto, que puede localizarse en cualquier sitio por el pecho y que presenta una textura diferente al resto de la piel del mismo. Es duro al tacto y no duele al apretarlo, puede tener cualquier tamaño. Sin embargo, se han presentado ocasiones en las que el bulto es de la misma piel que el tejido e igual de suave, por lo que cualquier anomalía que encontremos en el pecho debe ser consultada con el médico.

En las primeras apariciones del mismo, es posible que puedas mover un poco el bulto con los dedos por debajo de la piel. Si este proceso está más avanzado, se habrá adherido a la pared torácica y no admitirá movimiento.

Para detectar cualquier bulto o anomalía, lo mejor es llevar a cabo la autoexploración delante del espejo, ya que con esto tendrás una visión más completa de tus pechos y de cualquier imperfección que pueda haber aparecido en ellos.

Tener cuidado con cualquier anomalía

Hay que buscar todo tipo de cambios, hoyuelos, piel de naranja, bulto interno o externo, fluido desconocido, endurecimiento o hendidura… Cualquier indicio que nos muestre algo que normalmente no está ahí puede ser un posible comienzo de la enfermedad.

Incluso encontrarnos una vena con un tamaño aún más grande de lo que normalmente es podría ser una posible anomalía producido por la enfermedad.

Es recomendable hacer el reconocimiento de cada seno con la mano contraria al mismo, aplicando una presión normal que no llegue a hacer daño. Y tanto en posición con los brazos bajados como con los brazos elevados.

Sin embargo, si no quedas del todo convencida o no estás segura de que puedas tener alguna anomalía, siempre es recomendable acudir al médico para que te lleve a cabo una mamografía. Este proceso es recomendable de manera anual a partir de los 40 años y consiste en presionar cada una de las mamas durante unos segundos y llevar a cabo radiografías para detectar cualquier zona anormal.

Se trata de un tema muy serio y que afecta a un gran número de mujeres por todo el mundo, por suerte puede curarse si se detecta a tiempo, por lo que no dudes en llevar a cabo autoexploraciones cada vez que dudes y consultar a tu médico, por tu salud y la de tu bebé.

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